Escribo esto a solo 48 horas y 10 minutos de que empiece la Maratón de Sevilla. Justo dentro de dos días estaremos 5.000 valientes en la línea de salida, cada uno con nuestros objetivos, cada uno con nuestros retos. Son 5.000 historias, todas con un desafío propio.
He dormido inquieto, lógico cuando se aproxima una cita como ésta. Amanezco con las sábanas revueltas y una sensación extraña de cansancio. “Si he estado durmiendo -analizo-, no comprendo cómo puedo estar así de fatigado”. Repaso mentalmente lo que he hecho las últimas siete horas y lo único que recuerdo es el estado de vigilia permanente de esta madrugada.

Hasta que, bingo, encuentro la clave a mis desvelos. Durante toda la noche he recorrido todo el trazado de la maratón. La he imaginado prácticamente metro a metro. Me he visto corriéndola, imaginando cómo la voy a plantear, trazando la estrategia a seguir. Palmo a palmo. Cada kilómetro. Me la sé de memoria.
Intento ponerme en la piel de Sigmund Freud para hacerme un auto psicoanálisis. Trato de encontrar las razones para este sueño y solo llego a una conclusión: la maratón es mi obsesión.

A mi me pasa lo mismo Rafa pero yo llevo toda la semana soñando con la Matarón
Ya estamos ahí!!! No queda ná!