El coche escoba

Nunca levantarán los brazos como ganadores en la meta… pero serán más felices que el primero que llega. Nunca subirán a lo más alto del podio… pero saborearán cada metro que recorran. No serán los más rápidos, pero sí los que más disfrutan de las carreras. Son los corredores que van junto al coche escoba, aquéllos cuyo objetivo, más allá de batir marcas, es llegar.

El pasado domingo tuve la oportunidad y la suerte de compartir un rato con ellos. En la Media Maratón Marchena-Paradas tenía prevista mi última tirada larga antes de Nueva York, la de 30 kilómetros. Para ello, salí un rato antes de la hora de la salida, para completar los 9 kilómetros que me faltaban para alcanzar la distancia que tenía prevista en mi plan.

Durante un buen rato rodé solo, sin más compañía que el eco en la lejanía del speaker que se oía en la distancia animando en la salida a los corredores que en breve arrancarían la prueba. Al regresar, como tenía previsto, la carrera ya estaba lanzada. De esa forma, no tendría el inconveniente de tener que pararme a esperar a que los participantes salieran. Pasé por el kilómetro 0 de la media maratón 4 minutos después de la salida. En el horizonte podía ver el coche escoba que cierra la carrera.

Poco a poco, paso a paso, me fui acercando al vehículo de cola. Di los buenos días a su conductor, también al de la ambulancia y el coche de apoyo. Iban a una velocidad lenta, relajada… Cuando les adelanté me encontré con el último corredor de la prueba. Durante unos minutos lo había sido yo, y ahora cedía ese testigo a un hombre que avanzaba despacio, pero con rostro seguro y mirada satisfecha por la empresa en la que andaba. Un corredor veterano, con camiseta roja, la del club local. Le saludé. Enseguida, cuando llegamos al primer avituallamiento, comprobé que este señor era un ídolo entre sus vecinos. Los voluntarios empezaron a animarle, a jalearle. “¡Vamos, José!”, le gritaban. A lo que éste les respondía con una sonrisa. Casi no podía esbozarla, por el esfuerzo en el que estaba inmerso. Pero suficiente para devolver el cariño que estaba recibiendo.

Tuve la intención de adelantarle, pero el corazón me paró. Quería compartir con él un rato más, tener el privilegio de sentir lo que José estaba viviendo. Recibir la energía que le transmitía la gente desde la cuneta. Los ánimos del conductor del coche escoba. El ruido de su zancada lenta que apenas se despegaba del suelo.

Dicen que los últimos serán los primeros. No sé quién fue el ganador de esta Media maratón. Pero sí sé quién se llevó el mayor cariño de esta mañana de domingo. Y yo, qué queréis que os diga. Me quedo con el esfuerzo de José.

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4 Comments

  1. Irene García dice:

    Qué bonita la experiencia junto a José. Yo no sé cómo es para los que van de primeros en una carrera, pero yo que soy del grupo que va en el último tercio, siempre estoy rodeada de gente con buen rollo, que hace mucho esfuerzo y siente mucho orgullo mientras corre. Y creo que por esa gente es que estoy enganchada a las carreras. No por ganar, ya que nunca lo haré, sino por sentir eso que sienten los que van de últimos. Arriba los José!
    ;-)
    Irene

    • Rafa dice:

      Gracias por tus palabras, Irene! La verdad es que disfruté mucho con José y me hizo tener muchos buenos sentimientos. Una persona que se esfuerza como el que más, aunque acabe el último, es digno de admiración! Un beso

  2. Rafa Jiménez dice:

    Hola Rafa
    Decirte q es de lo q hablas. Hace un año q soy “runner”, y hace pico he conseguido enganchar a mi mujer, hermana y cuñado. Mi objetivo siempre ha sido el mismo carrera tras carrera, terminarla. Desde q mi mujer corre, mi carrera no termina cuando llego a la meta, después d eso me vuelvo a buscarla y animarla a q llegue a la meta. Es increíble el apoyo q recibe y como la gente sabe valorar el gran esfuerzo q hace, aunque la ambulancia le vaya pisando los talones. Y su entrada en meta la vivo como mía, o mejor dicho, mejor q si fuera la mía. Es digno d admirar el mérito q tienen los últimos corredores.

    • Rafa dice:

      Tocayo! Gracias por tu comentario. Es bonito lo que cuentas, compartir esta pasión con alguien que amas y vivir sus éxitos y esfuerzos como si fueran tuyos. Mucho ánimo y un beso fuerte a tu mujer!

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