Héroes

Esto es un blog personal y, como tal, suelo hablar de mí o de lo que sucede a mi alrededor. Pero esta vez quiero dar un giro de 360 grados a esta especie de cámara que me suelen enfocar, y acercar el plano a lo que hay justo delante. Hoy este post es sobre vosotros, sobre los héroes que corristeis ayer la Maratón de Valencia.

No es normal que yo vea los toros desde la barrera. De hecho, desde que asistí como espectador a la Maratón de NY en 2007 y sentí aquella revelación que hizo cambiar mi vida por completo, suelo asistir a las carreras como participante. Apenas recuerdo un par de pruebas a las que haya asistido de público. Quizás la Maratón del Mundial de Daegu’09 y la de los Juegos de Londres’12. Poco más. Pero en ésas, obviamente, era imposible que participara, así que no tuve las sensaciones que viví ayer en la meta de la Maratón de Valencia.

Por imperativo de mi entrenador y mis fisios, llevo dos semanas sin correr y no volveré a hacerlo en un tiempo. Desde que acabé en NYC (puedes recordarlo en este video), no he vuelto a calzarme las zapas, y tengo algo de mono. Pero me han dicho que ni se me ocurra, que lo tengo prohibidísimo. Así que ayer me tocó ver una maratón desde el otro lado. Y fue una experiencia increíble. Te permite tomar distancia, ver las cosas desde otra perspectiva. Y, créeme, me encantó que fuera así.

En la línea de meta puedes ver tantísimas historias como personas la cruzan. Desde el primero que llega, hasta el último. Allí estuve, más de tres horas viendo caras de esfuerzo, de dolor, de satisfacción, de orgullo, de emoción, de sufrimiento, de gloria… En definitiva, HÉROES. Cada uno con sus objetivos, con sus metas, con sus sueños. Pero todos rebasando esa línea de meta que separa el bien del mal, el cielo del infierno, la gloria del fracaso. Llegar ya es un éxito. Y el mero hecho de empezar, motivo de admiración.

Tengo que confesarte que fui muy feliz. Muy, muy feliz. Porque pude devolver toda la energía que recibí hace dos semanas en NYC. Era una cuenta pendiente. Y pude hacerlo. Me dejé la garganta y las palmas de mis manos estaban rojas de dar tantos aplausos. A cada uno que llegaba. Le gritaba por su nombre, le chocaba, le felicitaba. Me hacía sentir orgulloso de formar parte de esto, de ser uno más de la familia runner.

Por allí pasaron Brenda, Ángel, Prado, Ramón, Ángel, Javi, Roberto, Raúl… Tantos y tantos conocidos. Muchos eran rostros familiares. Personas con las que has compartido entrenamientos o de los que has sabido a través de las redes sociales. Sigues su preparación, conoces sus esfuerzos, sus sacrificios, su lucha. Y verles llegar a la meta me daba tanta alegría.

Fue una sensación extraña. 95% de alegría y 5% de envidia. Yo también quería estar ahí, con las zapas puestas, cruzando la línea de meta, colgándome esa medalla. Pero no era mi momento. Ahora toca descansar. Era el momento de todas estas personas. Era el momento de estos HÉROES.

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