Funning

Los que me conocéis (por haber entrenado juntos, habernos tomado una cerveza o intercambiado un par de tweets) sabéis cuál es mi filosofía de vida: disfrutar. Estamos aquí de paso, por lo que debemos apurar cada instante, cada gota. Hay una canción que resume mi manera de afrontar las cosas y que me repito cada mañana delante del espejo al despertarme:

VOY A PASÁRMELO BIEN!!!

Seguro que te suena a algo. Antes de seguir leyendo, te invito a que pinches el enlace y escuches la canción (pero prométeme que después volverás para terminar este post, eh!)

Apuesto lo que quieras a que no has podido evitar mover los pies mientras escuchabas la canción. Y que, a buen seguro, la has tarareado. Pues ya he conseguido mi primer propósito: que por un momento, te lo pases bien. Espero que siga siendo así mientras continúas leyendo.

Y a qué viene todo esto? Porque esa filosofía que aplico a todas mis facetas de la vida es la que, por consiguiente, vuelco también cuando salgo a correr: pasarlo bien.

Para mí, correr forma parte de mi ocio, es un pasatiempo que utilizo para evadirme. Por eso, no quiero que suponga una obsesión ni tampoco un agobio. Por supuesto que intento superarme y que trato en cada entrenamiento de ser mejor que en el anterior. Pero sin que ello me provoque ansiedad. Corro para vivir, no vivo para correr.

De ahí nace un término que quiero compartir con vosotros y que me encantaría que formara parte de nuestra manera de afrontar esta actividad:

el FUNNING

Este palabro no es más que el resultado de una ecuación tan sencilla que hasta alguien de letras como yo puede resolver: la suma de FUN (divertido) y RUNNING (correr).

FUN

+ RUNNING

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FUNNING

Se trata de divertirse, de disfrutar, de pasarlo bien. Todo eso nos lo aporta el funning. Conocer gente, compartir experiencias, estar saludables, sentirnos libres, afrontar retos… Por eso, no quiero vivir bajo la dictadura del reloj, bajo el yugo de las marcas, de los tiempos… Me marco objetivos, pero no me obsesionan. Intento superarme pero, si no lo consigo, no me frustro.

Hubo un día que vi la luz: hace un par de años, cuando terminé una media maratón, acabé con un mosqueo terrible. No conseguí mi objetivo por 8 segundos. Tenía un cabreo de padre y muy señor mío. ¿Y qué significan esos míseros 8 segundos? No somos profesionales, ni vivimos de esto. Lo hacemos para evadirnos, para estar bien físicamente y mentalmente. Entonces, ¿por qué carajo me voy a enfadar por 8 segundos? Desde entonces cambién mi manera de planteármelo. Disfruto en cada carrera, charlo con los otros corredores, me paro si veo a alguien conocido, trato de disfrutar cada segundo y cada metro de las maratones en las que corro…

El culmen del funning para mí fue la última maratón de Nueva York. Después de lo que sucedió el año anterior (la cancelación por el huracán Sandy) quería disfrutar a tope de esta experiencia. No quería sentirme oprimido por tiempos ni por marcas. Quería vivir la carrera de forma plena, recibir la energía del público que abarrota las calles de la Gran Manzana y devolverles todo lo que ellos nos dan. El resultado fue éste:

Fue un momento de plenitud. Creo que uno de los días más felices de mi vida. La marca estuvo bastantes minutos por encima de lo que tenía previsto. Pero nada como esas cuatro horas que disfruté por las calles de Nueva York.

Yo ya disfruto con el FUNNING. Si tú también eres de los míos,

únete!

 

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