15 de Abril de 2013

Hay fechas que nunca, nunca, nunca se te olvidarán. Días que quedarán marcados en tu memoria: tu cumpleaños, el de la gente que quieres, cuando empezaste a trabajar, el aniversario con tu pareja… Yo soy muy de estas efemérides, no se me suelen olvidar. Tengo otros defectos, pero ésta es una de las (pocas) virtudes que me reconozco. Desde el año pasado, hay otra fecha que guardo en el cajón de mis recuerdos: el 15 de Abril. No es mi cumpleaños, pero aquel día sentí que volví a nacer.

Muchos sabéis lo que ocurrió: un atentado en la Maratón de Boston, dos bombas que explotan, tres personas mueren y cientos de heridos… Y allí estaba yo, a 600 metros de la catástrofe. Eso, para los que corremos y hacemos números con los ritmos, son apenas tres minutos. Me quedé a 180 segundos de haber sentido más de cerca todavía esta tragedia. La viví en la distancia de ese medio kilómetro. Esas sirenas de policía, esas ambulancias, ese helicóptero, los gritos de la gente… Jamás lo olvidaré.

No escribo hoy para recordar aquello. Escribo para remarcar lo fugaz del tiempo. ¡Ya ha pasado un año! Justo un año. Y, sobre todo, escribo con la ilusión, las ganas y la energía que me da el estar a menos de una semana de volver a Boston. Celebro este aniversario porque, desde 2013, es mi nuevo cumpleaños. Y, lo celebro, fundamentalmente, porque tengo ganas de seguir viviendo y lo he demostrado este tiempo entrenando con un único sueño: recorrer esos últimos 600 metros que no pude hacer el año pasado, sentir los ánimos del público en Boylston Street y cruzar esa línea amarilla que marca la meta en la Maratón de Boston. Con ella llevo soñando los últimos 365 días. Desde el 15 de Abril de 2013.

Written by

No Comments Yet.

Leave a Reply