Gurús

Con el auge de las redes sociales, de repente, han florecido cuales margaritas primaverales multitud de gurús que usan su legión de incondicionales para dar consejos continuamente. Tienen miles de seguidores. Algunos, por ciencia infusa. Otros, a golpe de talonario. Y los más esforzados a base de olvidarse que ahí fuera, sí, en la calle, también hay vida. En fin, que da igual las razones. El caso es que estos apóstoles virtuales ejercen su mesianismo con tweets y posts de diverso pelaje, pero con el mismo espíritu cansino: te dicen cómo tienes que correr, cómo tienes que estirar, cómo tienes que calentar, cómo tienes que vestir, cómo tienes que comer, cómo tienes que beber y, casi, cómo tienes que vivir…

Muchos (utilizo el genérico masculino, pero con él integro también el femenino) están ahí para decirnos qué hacer. Tienen la sensación de que les necesitamos, de qué sería de nosotros si no apareciese su tweet salvador en el momento que más falta nos hacen: “hoy te voy a dar un consejo sobre un buen desayuno. Tienes que batir una papaya (fuente de vitamina W), un rambután y una banana salvaje de África (alto contenido en fibra). Todo ello te hará empezar el día con energía!”. Y, triste de mí, que me acabo de tomar un café con leche y una tostada de aceite y tomate, me siento el más común de los mortales. Entonces, me pregunto si habré hecho bien, si debería haber ido al supermecado a por el rambután y después haber cogido un vuelo a Zambia para conseguir la banana salvaje. Maldita sea, no he hecho el desayuno de los campeones!

A media mañana, a la hora del snack, el gurú siempre tendrá a mano una super barrita energética, y colgará en instagram una foto del envoltorio para contarnos que es lo que mejor le viene en esos momentos para saciar el hambre y sentirse SUPER happy. Pues yo he bajado a la máquina del trabajo, he intentado comprar unas almendritas, la jodida máquina se ha tragado mi euro y al final no he podido tomar nada. Y voy a llegar a casa con un hambre después de currar que voy a devorar todo lo que se me ponga por delante. En fin… Qué complicado es ser ideal de la muerte, leches!

Por la tarde, llega el gran momento del día, el del entrenamiento. Claro, el/la gurú posteará en su blog que hoy tiene 4×200 + 6x(1000+1 / 25) + 6×5,78 % 89%&$E. ¿De verdad es ése tu entrenamiento o es la resolución del boson de Higgs? Uno, que es de letras…Pues yo he quedado con un amigo para correr una horita por el río, charlar un rato y reirnos del mundo. Espero que con eso me dé para mi próxima carrera.Y sí, he sudado. Supongo que el gurú sudará colonia.

Pero la bomba se la tienen reservada para la noche, cuando más “consumo” hay en redes sociales. Es la hora de las “cajitas”: que si mirad lo que me ha mandado tal marca, que si gracias a no sé quién por atiborrarme de productos energéticos, que si mil gracias chicos por hacer que el mensajero esté cada día en la puerta de mi casa… Vamos, es como si los reyes magos pasasen por tu casa todos los días.

Y es que es una tendencia cada vez más acusada que las marcas hagan este tipo de “regalos” a estos gurús con un número considerable seguidores en redes sociales. Basta con tener más de dos mil para que empiece a tenerte en cuenta. Particularmente (y de marketing entienden ellos más que yo, la verdad) no creo que ésta sea la estrategia más adecuada, porque devalúan el producto. Bajo mi punto de vista, alguien que está haciendo todos los días alarde del material que recibe, no tiene credibilidad ninguna para mí. Gente que escribe tweets publicitando unas zapatillas por el mero hecho de que se las hayan regalado, como que no. Además, estos gurús son muy poco originales y sus cuentas están atestadas de textos de este tipo: “acabo de probar las nuevas xxx (coloca aquí el modelo que quieras). Son muy ligeras y cómodas”. Vamos a ver, alma mía, ¿todas las zapatillas que te regalan son ligeras y cómodas? Hombre, por favor, cúrratelo un poquito más, no? Échale más arte al asunto!

Desde mi humilde opinión, creo que las marcas se equivocan ahí. Deben buscar un target que se identifique con el producto, no que lo alabe porque te lo regalen. Y eso se consigue evitando a estos gurús. Pero bueno, que cada uno haga con su dinero lo que quiera.

Al fin y al cabo, cada uno es libre de decidir a quién sigue, con quién corre y cómo quiere vivir su propia vida. Bueno, os dejo, que me tengo que tomar mi batido de banana salvaje de África, muy rico en antioxidantes, que me está esperando mi personal trainer para hacer un poco de stretching antes de ir a darme una sesión de ultrasonidos para quitarme las impurezas de los pies (uséase, los callos). Que os vaya bien, corazones!

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